Pekín/Washington, 14 de septiembre de 2026 (EFE)
Estados Unidos y China elevaron este fin de semana sus diferencias sobre la regulación de la inteligencia artificial (IA), en medio de una creciente carrera tecnológica por dominar un sector considerado estratégico para la economía y la seguridad global.
La controversia surgió después de que el fundador de Anthropic, Dario Amodei, reclamara un «ritmo más lento» en el desarrollo de modelos avanzados de IA, argumentando que representa actualmente un riesgo existencial para la humanidad. Su postura fue respaldada por otros directivos de grandes tecnológicas, como Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI.
El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de «fuerzas negativas» a quienes reclaman mayores controles sobre el desarrollo de esta tecnología y defendió el liderazgo de su país frente a China. «Estados Unidos está liderando» en inteligencia artificial, sostuvo el mandatario, quien añadió que desea mantener esa ventaja tecnológica. Durante declaraciones a medios en Irlanda, resumió su postura con una frase que, dijo, se le ocurrió a él mismo: «Quien gane con la IA, gana.»
Pekín, por su parte, acusó a Washington de esconder una agenda para frenar su desarrollo tecnológico bajo el pretexto de la seguridad nacional, y abogó por una IA «abierta». El ministro chino de Seguridad del Estado, Chen Yixin, describió la inteligencia artificial como un nuevo escenario de «rivalidad entre grandes potencias» y pidió establecer una «barrera de seguridad» alrededor de la tecnología, además de reforzar la supervisión sobre datos, algoritmos, infraestructura informática y aplicaciones tanto civiles como militares.
El debate también ha generado fracturas internas en Washington. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, advirtió el domingo que una regulación apresurada podría convertirse en una desventaja estratégica para el país. «Si el Congreso se precipita y convoca una sesión de emergencia para intentar regular la IA, perderemos la carrera frente a China, y eso supone una amenaza para todos y cada uno de los estadounidenses», declaró en CNN. Johnson planteó reunirse con altos ejecutivos de las compañías de IA para discutir posibles reglas, propuesta que —según dijo— ya había conversado con Trump.
La discusión escaló después de que un exempleado de Anthropic y OpenAI publicara, el pasado 8 de septiembre, una serie de advertencias en la red social X sobre el riesgo de que una superinteligencia artificial pudiera actuar de forma autónoma en contra de la humanidad, lo que llevó el tema a convertirse en un asunto de interés nacional en Estados Unidos.
Del lado chino, el presidente Xi Jinping ofreció recientemente, durante la cumbre de los países BRICS en Nueva Delhi, el respaldo de China para acelerar el desarrollo tecnológico y la expansión de la inteligencia artificial entre los miembros del bloque. Este verano, Pekín también lanzó en Shanghái una organización internacional de cooperación sobre IA con la participación de una treintena de países. En el plano empresarial, compañías chinas como DeepSeek y Moonshot han perfilado posibles salidas a bolsa, mientras que modelos como Kimi K3, Qwen3.8-Max y GLM-5.2 se han acercado al desempeño de los sistemas más avanzados desarrollados por firmas estadounidenses como OpenAI y Anthropic.





