Para vivir mejor.
Gabriel Espinoza Muñoz
El domingo pasado hablábamos de la importancia del dialogo en la familia y que es un excelente camino para atender problemas que se van detectando en el día a día.
Cuando, como papás o como maestros, detectamos que algo no está bien con nuestro hijo o alumno, entramos al dilema de evitar una posible discusión y mejor dejar pasar el problema o entrarle al problema, asumir el riesgo y buscar solucionarlo para no dejarlo crecer.
Conviene hacer dos precisiones que ayudarán a decidir entrarle o no entrarle al tema.
Ningún problema se soluciona con el solo paso del tiempo. Decidir no abordar un problema con tu hijo no solo no lo soluciona, con el tiempo muy seguramente el problema crezca.
Entre más te tardes en abordar el problema más difícil será solucionarlo. Cada día será más difícil solucionarlo y cada día tendremos menos calidad moral para abordar el tema con nuestro hijo.
Corregir a un hijo no es una tarea fácil, exige valentía, templanza, autodominio y, sobre todo, un profundo amor. Callar ante el error de un hijo, un alumno o un hermano por evitar el conflicto momentáneo no es un acto de paz, sino de negligencia.
Como lo prometí en la entrega pasada, quiero poner a tu disposición una metodología sencilla que te puede ser de utilidad al momento de trabajar con tu hijo o con tu alumno en los procesos de diálogo, cuándo tu deseo sea atender una problemática, aunque también sirve para reconocerlo cuando él está haciendo algo bien.
La metodología STAR y STAR-AR se han trabajado con papás de secundaría, y ha dado buenos resultados. Y vaya que el alumno de secundaria tal vez sea el alumno que mayores retos de comunicación nos demanda; sin embargo también es la etapa en que nuestros hijos nos necesitan más cercanos, más abiertos, más dispuestos, más amorosos.
La Metodología STAR (ampliamente validada en el desarrollo de talento y competencias) ofrece un marco excelente para guiar conversaciones de retroalimentación constructiva, adaptada al ámbito educativo y formativo. Evita quedarnos en las generalidades, los “nuncas” o los “siempres” pues estos van a dejar de ser el argumento que tomemos al momento de sentarnos a platicar con nuestro hijo.
Veamos primero el STAR. Este se aplica cuando queremos reconocer a nuestro hijo y como veremos, sigue un camino perfectamente definido y con información muy puntual a compartir. Te recomiendo que cuando inicies a aplicar el método las primeras veces tengas escrito en un papel lo que vas a decir para que sea más eficaz.
Iniciamos platicando del STAR pues la experiencia nos dice que el proceso de dialogo se vuelve más sencillo si iniciamos reconociendo algo valioso del otro. Todas, absolutamente todas las personas hacen algo bien y la persona valora mucho ser reconocida, eso abre la puerta y facilita el diálogo. Soy un convencido que el cambio camina más rápido a partir del reconocimiento de los aciertos que a partir del señalamiento de los errores.
Construye un STAR y te será más fácil y más efectivo avanzar en el diálogo.
S=SITUACIÓN. ¿Dónde estábamos?, ¿Cuándo sucedió? Describir con precisión el contexto, el momento y el escenario específico del reto abordado, sin ambigüedades.
T=TAREA. ¿Qué estábamos haciendo? Definir claramente cuál era la meta, la expectativa de desempeño o el problema específico que se debía resolver.
A=ACCIÓN. Señalar los comportamientos observables, las decisiones y las estrategias específicas que el estudiante o el hijo hizo.
R=RESULTADO. Analizar las consecuencias directas de dicha acción, ¿Quién se benefició?, ¿Quién se vio afectado?, ¿Cuál fue el resultado objetivo?
Ejemplo:
- El domingo pasado, estábamos en la casa de tu abuelita y estábamos por comenzar a hacer la comida.
- Se necesitaba picar la verdura y poner la mesa.
- Pediste ayudar picando la verdura y además te ofreciste a ir a la tienda por los refrescos.
- Vi a tu abuelita muy contenta con tu actitud, creo que se sintió orgullosa de ti, muchas felicidades.
Carlos, este mes, en el cumplimiento de tareas en mi clase, has estado muy puntual al traer tus tareas, durante la clase te he visto más atento y participativo. Te quiero compartir que tu calificación subió de 7 del mes pasado a 9 en este mes. Felicidades
No estamos tan acostumbramos a reconocer el esfuerzo de los hijos, de la esposa, de los hermanos, de los compañeros; en el modelo tradicional pensamos que las personas solo hacen lo que es su obligación y no hay necesidad de reconocerles ese esfuerzo. Cuando aplicamos indagación apreciativa reconociendo lo bueno que hacen abrimos en las personas que queremos la posibilidad de sentir la motivación de seguir esforzándose.
La metodología STAR se utiliza para reconocer el esfuerzo y los buenos resultados. Nos ayuda a ser muy puntuales y eso permite que a quien se lo decimos tenga muy presente que es lo que hizo bien y seguramente se seguirá esforzando por mejorar.
Ahora, vamos a ver qué podemos hacer cuando lo que vemos es un comportamiento no adecuado, no correcto o que se desvía de nuestros valores y principios.
Cuando eso pasa no basta aplicar el modelo STAR, si te quedas en el modelo STAR y lo que le haces saber es algo que no está bien, aun cuando eres muy puntual, se queda en un nivel que pareciera solo un reproche o un regaño.
Entonces aparece el complemento AR
Imagina que el dialogo con Carlos en lugar de hablar de una mejora en su desempeño le tienen que decir que dejo de cumplir y que por eso su calificación bajó buscando que mejore.
A nadie nos gusta que nos vaya mal y menos que alguien nos lo haga saber. Es por eso que si la retroalimentación es para buscar corregir, la propuesta es que agreguemos dos elementos adicionales, una propuesta de acciones de mejora y además mostrarle el resultado probable si se aplica.
Carlos, este mes, en el cumplimiento de tareas en mi clase, has estado menos puntual al traer tus tareas, durante la clase te he visto más distraído y menos participativo. Tu calificación se ha visto afectada, y del 9 que normalmente obtienes has bajado a 7. ¿Qué te parece si revisas que requieres para mejorar tu cumplimiento en tareas y cómo te puedo ayudar?. Por otro lado, si me permites, te voy a cambiar de lugar en el salón de clases, para disminuir tus distracciones, creo que eso te puede permitir regresar a tu nivel de calificaciones que traías hasta el mes pasado. ¿Qué te parece la idea?, ¿Tienes alguna otra propuesta?
Como verás si bien al aplicar el STAR dejar abierto el momento para que tu hijo o alumno disfrute las mieles del buen resultado, en el STAR-AR es importante acompañarlo emocionalmente en ese proceso de saber que algo no se cumplió, pero también que esta en sus manos la posibilidad de corregir y que cuenta contigo, por eso es muy importante trabajar el AR a manera de sugerencias y abriendo la puerta para que el hijo genere sus propias propuestas
Beneficios de aplicar la metodología STAR y STAR-AR en la mejora educativa y humana
Integrar esta estructura metodológica en la relación entre padres, maestros, hijos y alumnos genera una cascada de beneficios comprobados:
- Elimina la subjetividad y la sensación de estar ante un ataque personal pues se analizan situaciones, no a la persona
- Mejora los resultados de manera muy rápida pues ayuda al hijo a focalizar sus esfuerzos en aspectos muy puntuales.
- Eleva los indicadores de rendimiento pues no solo mejora el proceso analizado, va formando una cultura de mejora como forma de vida.
- Previene riesgos psicológicos y emocionales pues disminuye los niveles de ansiedad y frustración al ver cada obstáculo como un peldaño de superación.
- Fortalece el vínculo de confianza intergeneracional: Los hijos y alumnos dejan de percibir la autoridad como un agente fiscalizador y comienzan a verlo como un aliado que le ayuda para que le vaya mejor.
La posibilidad de formar mejores hijos no nace solo de estrategias que operan los gobiernos o las instituciones, mucho de ello comienza en la mesa de la casa, en el diálogo respetuoso y constante entre padres e hijos, y en la guía paciente de los maestros en el aula.
Este sencillo método busca no solo formar mejores hijos sino ayudar a nuestros padres a ser mejores padres, padres que dialoguen con precisión y justicia, armados siempre de paciencia, escucha activa y amor incondicional.
Perece una herramienta que funciona solo con “buenos niños” sin embargo sirve para abordar problemas de cualquier índole. Todos los problemas tienen solución si se abordan con fe, de la manera adecuada y con un amor incondicional. Lo que pasa es que hay problemas que se abordar cuando son pequeños y otros que se deben abordar cuando ya han crecido y requieren mayor esfuerzo.
Ese amor incondicional que tenemos hacía nuestros hijos y que se manifiesta no en la tolerancia ante los errores sino en la valentía, el acompañamiento y el diálogo permanente busca que sean mejores personas en lo humano y en lo espiritual pues como dice la cita “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, en lugar del pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Nos vemos en la siguiente entrega, y si crees que le pueda ser de utilidad a alguien ayúdanos a compartir




