Washington, 9 de septiembre de 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregó regalos en efectivo por un total de 135 mil dólares a tres de sus colaboradoras más cercanas en la Casa Blanca, según revelan las declaraciones financieras de las funcionarias, de acuerdo con investigaciones publicadas por The Washington Post y Politico. El hallazgo despertó dudas entre expertos en ética gubernamental sobre la legalidad de estos pagos.
Natalie Harp, Margo Martin y Chamberlain Harris, tres jóvenes asesoras con acceso habitual al mandatario, declararon haber recibido 45 mil dólares cada una de parte de Trump, bajo el concepto de «regalo en efectivo por las fiestas». La cifra equivale a cerca del 30% de los 150 mil dólares que cada una percibe anualmente por su cargo en la Casa Blanca.
Las declaraciones financieras, publicadas por la Administración la semana pasada, identifican directamente a Trump como la fuente de los pagos. Harp, de 35 años, es la más conocida de las tres asesoras, luego de haberse convertido en protagonista de una polémica viral después de que el senador demócrata Jon Ossoff hiciera un comentario sobre su estrecha relación con el presidente, lo que desató críticas de aliados del mandatario y una amplia discusión en redes y medios.
De acuerdo con el Washington Post, Trump también entregó 20 mil dólares a Walt Nauta, director de operaciones del Despacho Oval, según su propia declaración financiera. Nauta, quien percibe un salario anual de 175 mil dólares, fue asistente personal de Trump durante su primer mandato y es uno de los colaboradores que acompañó al presidente durante un reciente desplazamiento a Turquía, relacionado con una posible amenaza de asesinato.
Los expertos consultados por el Post señalaron que no recuerdan otros casos públicos en los que un presidente estadounidense haya entregado cantidades similares de dinero en efectivo a empleados de la Casa Blanca. La legislación federal restringe las compensaciones adicionales al salario de los servidores públicos, lo que ha abierto un debate en Washington sobre los límites legales y éticos de este tipo de obsequios presidenciales.
La Casa Blanca no negó la entrega de los regalos. En cambio, un vocero señaló en un comunicado que «el presidente tiene la costumbre de dar regalos de Navidad a la gente de su entorno, incluyendo empleados y asesores, tanto estando en el gobierno como en el sector privado».





