Para vivir mejor.
Gabriel Espinoza Muñoz
En un pequeño pueblo vivía un carpintero llamado José. No era el hombre más rico, pero sus muebles eran famosos por su calidad y perfección. Un día, su hijo menor le preguntó: «Papá, ¿por qué tardas tanto en lijar la parte de abajo de las mesas, si nadie la va a ver?»
José dejó sus herramientas, se limpió el aserrín de las manos y le dijo: «Hijo, se me dieron estas manos y el talento para crear. Si yo dejo una parte mal hecha solo porque no se ve, estoy engañando a mi talento y faltando al respeto a la persona que confiará en esta mesa para reunir a su familia. Yo no hago muebles; yo cuido el hogar de los demás».
Años después, ese hijo se convirtió en un gran arquitecto. No solo construía edificios seguros, sino que era conocido por bajar de su oficina para comer con sus compañeros albañiles, conocer los nombres de sus hijos y asegurarse de que cada uno tuviera el equipo de seguridad necesario. Cuando le preguntaban por qué lo hacía, él simplemente respondía: «Aprendí de mi padre que el trabajo es la forma más alta de decir ‘te quiero’ a la humanidad».
Inicio con esta pequeña historia pues es estos días hay varios motivos por los que los trabajadores estamos de manteles largos.
El 1 de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajo
En 1981, en la encíclica “LABOREM EXERCENS” El Papa Juan Pablo II afirmaba: “En el mundo actual el trabajo se mide por números, ¿Cuántas unidades produjiste?, ¿Cuánta ganancia generaste?, ¿Cuál fue tu productividad? El ser humano vale en función de lo que produce y cuando deja de producir pierde su valor. El jubilado, el enfermo, el desempleado, sobran”. Es importante invertir la ecuación;más que valorar la mesa que produce José, valoremos a José produciendo la mesa. El Papa Juan Pablo II entendía el sentir de los trabajadores pues recordemos que el fue obrero en Cracovia, en su natal Polonia.
Así entonces, es importante entender que el trabajo no es simplemente una actividad económica ni una carga impuesta por la necesidad de supervivencia. Para el padre de familia que busca formar hijos que sean «hombres de bien», el trabajo debe presentarse como lo que esencialmente es: Un espacio de realización personal
No trabajamos solo para «tener», sino para «ser» y para «dar». El trabajo es el lenguaje con el que el hombre cultiva la creación y sirve a sus hermanos.
La primera lección que un hijo debe recibir de su padre es que el trabajo dignifica. La realización de la vida ordinaria pasa, inevitablemente, por el escritorio, el taller, el aula o el campo.
Veamos el trabajo con 4 enfoques:
Hasta este momento hemos visto el trabajo desde un enfoque personal, pero es muy importante también verlo desde el enfoque de relación y lo que implica el trabajo de las personas que están con nosotros.
Un «hombre de bien» se distingue, sobre todo, por cómo trata a quienes están en una posición de vulnerabilidad, a sus compañeros o bajo su autoridad. Si usted es jefe, gerente,tiene personal de apoyo en casa o tiene personal a su cargo, sus hijos están observando su calidad humana así que no olvide revisar…
Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra. El hijo no valorará el trabajo si ve en su padre a alguien que se queja constantemente de sus labores, que busca el camino del menor esfuerzo, que hace trampa o que no respeta los derechos de los demás. Por eso es muy importante cuidar los siguientes aspectos:
El 1 de mayo, la Iglesia celebra a San José Obrero, una figura que para el padre de familia representa un modelo a seguir y un modelo a mostrar a sus hijos. San José no realizó grandes milagros públicos ni dejó discursos escritos; su legado fue el silencio del trabajo bien hecho.
Nos enseña que el trabajo no necesita aplausos para ser valioso. Al enseñar a sus hijos el valor de la constancia y la responsabilidad, los padres forman hombres que no dependen de la validación externa, sino de la satisfacción de haber cumplido con su deber.
El trabajo es un puente de unión entre padre e hijo. como lo comentábamos en la entrega “4 VÍNCULOS CLAVES EN LA FAMILIA”, al compartir el esfuerzo del oficio, se transmiten no solo habilidades técnicas, sino valores fundamentales como la paciencia y la honradez.
En México, el 3 de mayo se celebra el Día de la Santa Cruz. Los trabajadores de la construcción (los albañiles, arquitectos, ingenieros) colocan cruces adornadas con flores y listones en lo alto de las obras. Este gesto es una catequesis viva sobre la santificación del trabajo:
Esta celebración dignifica el esfuerzo del cuerpo. Educar a los hijos para que respeten y valoren a quienes trabajan con sus manos es enseñarles que no hay jerarquías en la dignidad humana; el sudor de quien pone un ladrillo es tan sagrado como la firma de quien diseña el plano.
La tradición del festejo en la obra (donde el patrón ofrece la comida) es un ejemplo práctico de lo que mencionamos sobre reconocer a quienes están a nuestro cargo. Es un momento de fraternidad donde se rompen las barreras jerárquicas para compartir un taco de carnitas o que haya, celebrando que toda obra es un logro colectivo.
Por cierto, hoy hemos hablado del santo patrono de los trabajadores de la construcción y del santo patrono los trabajadores en general, pero sería interesante un día de estos hacer un recuento de los santos patronos de las mas diversas profesiones y oficios, nos encontraremos muchos datos curiosos. De los comunicadores, los abogados, los maestros, etc.
Compártenos quien es el santo patrono de tu profesión o oficio.
Después de repasar estar tres fechas importantes, veamos que nos depara el destino
En su libro “Sálvese quien pueda” ANDRÉS OPPENHEIMER afirmaba en 2018 que según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47% de los empleos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con inteligencia artificial en Estados Unidos, durante los próximos 15 o 20 años.
Hoy ya nuestros hijos viven en un mundo donde la Inteligencia Artificial (IA) redefinirá el concepto de «oficio». Esto plantea riesgos laborales que van más allá de lo físico:
En un mundo deshumanizado por la técnica, la tecnología y el utilitarismo, el padre de familia tiene la misión de re-humanizar el trabajo.
Valore su labor, santifique su esfuerzo y trate a cada persona que trabaja para usted como a un hermano. De esta manera, no solo estará asegurando el sustento de su hogar, sino que estará esculpiendo en el alma de sus hijos y formando el carácter de hombres que, en el futuro, construirán una sociedad más justa, más noble y sobre todo, más llena bondad.
Enseñe a sus hijos a agradecer y reconocer el trabajo de quien nos atiende en el supermercado, quien maneja el trasporte público, el maestro de nuestros hijos, quien hace el aseo en nuestra escuela o nuestra oficina, en síntesis,reconocer, valorar y agradecer a las personas que nos rodean y que con su trabajo hacen nuestra vida más fácil.
Y recuerde: Un hijo que ve a su padre trabajar con amor, aprenderá que la vida no es una competencia por el éxito, sino un camino de servicio donde cada gota de sudor es una semilla de eternidad, así que “Manos a la obra”
Felicidades a todos los trabajadores
Nos vemos en la próxima entrega





