Jueves 22 de octubre del 2026
El semáforo cambió a verde y el tráfico no avanza en “horas pico”. El primero de la fila, ni cuenta se dio al estar concentrado en su celular. Las estruendosas bocinas torpedearon sus oídos. Una mujer lo empareja y mueve la cabeza con desaprobación. El sujeto se le adelanta, frena impidiéndole el paso y baja de su auto. Amenazante, le grita los peores insultos. Los demás conductores, indiferentes, constatan que la ira ya es “una tendencia cotidiana”.
La ira, escrita con solo tres letras, es como una bomba explosiva y demoledora cuando estalla. Con unas cuantas palabras, gestos y ademanes, el corajudo siembra destrucción, increpa, maldice, se indigna, odia y se venga, ante la menor provocación. Puede originar una “guerra de guerrillas” en su entono. Este comportamiento es una enfermedad del alma. Se necesita mayor valentía y control para ser paciente que iracundo. ¿Cuántos conoces y qué haces ante ellos?
Lic. Felipe Canchola González
Director General





