Nueva York, Estados Unidos, 22 de octubre de 2026.
La administración del presidente estadounidense Donald Trump incorporó una acusación poco habitual por conspiración para cometer tortura en el proceso penal contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, ampliando el alcance de un caso que ya incluía cargos relacionados con narcotráfico y armas.
La acusación formal sustitutiva fue presentada por fiscales federales de Nueva York y hecha pública el 8 de octubre. Según el Departamento de Justicia estadounidense, ambos habrían participado durante años en una estructura de represión que presuntamente incluyó detenciones arbitrarias, violencia y tortura contra opositores políticos y ciudadanos estadounidenses. Estas afirmaciones forman parte de las imputaciones y deberán probarse ante los tribunales.
La legislación estadounidense invocada penaliza actos de tortura cometidos en el extranjero. De acuerdo con una revisión de expedientes judiciales realizada por Reuters, Maduro y Flores se encuentran entre un grupo reducido de personas acusadas bajo esta norma de 1994: serían los casos número siete y ocho identificados por la agencia.
La incorporación de este cargo amplía la estrategia de los fiscales, que buscan presentar presuntos abusos contra los derechos humanos como parte del expediente penal, además de las acusaciones previas de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas.
Maduro y Flores se declararon no culpables de los nuevos cargos durante su comparecencia judicial del 15 de octubre. El exmandatario venezolano rechazó las imputaciones, mientras que su esposa también negó responsabilidad penal.
La defensa ha cuestionado la legalidad del proceso y ha planteado argumentos relacionados con la inmunidad de un exjefe de Estado extranjero. El caso continúa ante un tribunal federal de Nueva York y, según los reportes disponibles, el juicio está previsto para junio de 2027.
La inclusión del cargo de tortura añade una dimensión de derechos humanos al proceso contra Maduro, cuya captura por fuerzas estadounidenses en enero de 2026 provocó controversia internacional.
El resultado del caso podría depender de cómo los fiscales acrediten la relación entre los acusados y los presuntos abusos, así como de las decisiones del tribunal sobre los argumentos de la defensa. Por ahora, las imputaciones no equivalen a una declaración de culpabilidad.






