Alejandro Burillo Azcárraga murió a los 74 años, dejando una huella profunda en el deporte mexicano, tanto en el fútbol como en el tenis. Fue pieza clave en la construcción de las bases de la actual Selección Mexicana y un actor fundamental en el crecimiento del Abierto Mexicano de Tenis, celebrado anualmente en Acapulco.
Durante su trayectoria, Burillo Azcárraga participó en el desarrollo de la infraestructura del combinado nacional, destacando la creación del Centro de Alto Rendimiento, hoy avalado por la FIFA rumbo a la Copa del Mundo de 2026. Desde la Comisión de Selecciones Nacionales, impulsó a técnicos como Miguel Mejía Barón, Bora Milutinović y Manuel Lapuente, además de abrirle por primera vez la puerta a Javier Aguirre para dirigir al equipo en el Mundial de 2002.
También dejó su marca en la identidad del fútbol mexicano. Fue uno de los creadores de la emblemática playera utilizada en Francia 1998, inspirada en el Calendario Azteca y diseñada bajo su marca ABA Sport, la cual recientemente fue reeditada para el Mundial de 2026.
En el ámbito del tenis, transformó el Abierto Mexicano al llevarlo de la categoría ATP 250 a ATP 500, posicionándolo como uno de los torneos más relevantes del circuito y atrayendo a figuras internacionales.
Burillo Azcárraga también incursionó en la gestión de clubes como propietario del Atlante, equipo que trasladó a Cancún, donde logró el campeonato.
En sus últimos años, enfrentó un cáncer de piel que deterioró su salud y lo alejó de la vida pública. Su fallecimiento ocurre a pocas semanas de lo que habría sido su 75 aniversario. Sus restos serán velados en la Ciudad de México en compañía de familiares y amigos.





