Washington, Estados Unidos, 6 de noviembre de 2026.
Estados Unidos registró el jueves 5 de noviembre una jornada inusual en materia de pena capital, luego de que tres estados llevaran a cabo ejecuciones el mismo día. Mientras Alabama, Florida e Indiana aplicaron la pena de muerte a tres hombres condenados por homicidio, el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció la conmutación de las 548 condenas a muerte vigentes en ese estado.
De acuerdo con información de Associated Press, las ejecuciones se realizaron en Florida, Alabama e Indiana. Se trata de un hecho poco frecuente que no ocurría desde 2010.
En Florida fue ejecutado Jesse Guardado, de 64 años, condenado por el asesinato y robo de Jackie Malone, ocurrido en 2004. Esta ejecución representó la número 19 del estado durante 2026, con lo que igualó su récord anual.
En Alabama se llevó a cabo la ejecución de Michael Taylor, de 54 años, sentenciado por el asesinato de Ivan y Lucille Moore durante un robo domiciliario en 1991. La aplicación de la pena se realizó mediante inyección letal, después de que un tribunal bloqueara el método con gas nitrógeno que había solicitado.
Por su parte, Indiana ejecutó a Jeffrey Weisheit, de 50 años, condenado por provocar un incendio en 2010 en el que murieron dos menores, hijos de su pareja.
En contraste con las ejecuciones realizadas en esos tres estados, el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció que conmutará las sentencias de muerte de las 548 personas que permanecen en el corredor de la muerte estatal.
La medida busca sustituir esas condenas por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Newsom argumentó que el sistema de pena capital presenta problemas relacionados con la aplicación de la justicia, los costos y el riesgo de condenar a personas inocentes.
Sin embargo, el proceso no significa que las 548 modificaciones estén concluidas de manera automática. Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, aproximadamente un tercio de los casos puede recibir la conmutación directamente, mientras que los restantes requieren revisión y aprobación de la Corte Suprema de California debido a las características de las condenas y los antecedentes penales.
California mantiene una moratoria sobre las ejecuciones desde 2019 y no ha ejecutado a ningún preso desde 2006.
Los acontecimientos reflejan las diferencias que existen entre los estados estadounidenses respecto a la aplicación de la pena de muerte. Mientras algunas entidades continúan realizando ejecuciones, California avanza con una medida de clemencia que podría modificar de manera considerable el número de personas condenadas a muerte en el país.
De acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, la decisión de Newsom representa una de las mayores acciones de conmutación colectiva de sentencias capitales en la historia de Estados Unidos.





