Para vivir mejor.
Gabriel Espinoza Muñoz
¿Qué de qué escribo?
De lo que vivo, de lo que leo, pero sobre todo de lo que aprendo en los diálogos cotidianos, y así, encuentro temas que les pueden ser de utilidad a papás y maestros en su quehacer cotidiano, y que le puede ser de utilidad a cualquier otra persona.
Mima dice que andamos como “Pollos sin cabeza” cuando nos ve que andamos de un lado para otro, haciendo todo de manera acelerada, pero sin sentido, buscando solucionar algún problema, pero sin detenernos a pensar.
En días pasados me tocó analizar un sistema de evaluación del desempeño y revisando los aspectos a evaluar, me encontré de repente un concepto que me hizo recordar un libro que adquirí hace como 20 años.
El tema que apareció en la evaluación como una competencia a evaluar fue “El Pensamiento Sistémico”, el libro del que les hablo es “La Quinta Disciplina” escrito por Peter Senge. Un libro obligado para directores y maestros que buscar mejorar su estilo de liderazgo.
Peter M. Senge es egresado por la Universidad de Stanford, es el director del Centro para el Aprendizaje Organizacional del Instituto Tecnológico de Massachusetts (el famoso MIT).
Escribió “La Quinta Disciplina”, luego también “La Quinta Disciplina en la Práctica” y finalmente “La Quinta Disciplina en el aula”
En estas obras aborda el tema del pensamiento sistémico; lo aplica para organizaciones, pero claro que también aplica para la vida en familia o en el trabajo en el aula.
Para no tenerlos en ascuas podemos decir que el pensamiento sistémico implica “Analizar las cosas como parte de un todo para tomar decisiones pensando no solo en el aquí y en el ahora, sino decidir pensando qué impacto tendrá nuestra decisión con el paso de tiempo y también analizando como impacta, en este momento, en otros ámbitos de nuestra vida”
Tradicionalmente decidimos de manera lineal y no de manera sistémica En un enfoque lineal decidimos lo más rápido posible, pensando solucionar solo lo que está pasando en este momento, no nos preocupamos por cómo se siente el otro, decidimos sin platicar y en muchas ocasiones nuestra decisión puede generar nuevos problemas en un corto plazo.
En el hogar, en el aula y en las áreas de trabajo, solemos tomar decisiones bajo un esquema directo y lineal: Problema Causa única Solución única.
Cuando decidimos así vivimos en la permanente urgencia, solo queremos atender la necesidad presente, andamos de prisa, nos enojamos, nos desesperamos, nos conflictuamos y al final terminamos cansados, enojados y con más urgencias por resolver. A eso se refiere Mima con “Andar como pollos sin cabeza”.
Peter Senge postula principios fundamentales que aplican directamente a las decisiones de manera lineal:
- Los problemas de hoy provienen de las soluciones de ayer: Castigar un mal comportamiento en el aula sin indagar su causa puede silenciar la interrupción hoy, pero genera resentimiento y desinterés mañana. El problema de adicciones de nuestro hijo se originó hace mucho tiempo, cuando no nos dimos el tiempo para platicar pues era más importante trabajar para tener más que platicar con él.
- La causa y el efecto no están próximos en el tiempo y el espacio: Hemos afirmado que a los jóvenes que están en la cárcel, en los hospitales o en los anexos, no les faltó amor, les faltaron mejores decisiones. Una decisión tomada en la escuela puede impactar en lo escolar, lo familiar y lo laboral, son tres elementos íntimamente ligados.
- Lo más rápido es lo más lento: Las intervenciones superficiales (amenazas o recompensas externas) parecen dar resultados al instante, pero retrasan la madurez y la autonomía real. Por querer solucionar una urgencia al momento se dejan de analizar las implicaciones al mediano o largo plazo.
Para aplicar el pensamiento sistémico en el día a día del hogar, de la escuela o de la oficina, es necesario transformar el proceso de toma de decisiones a través de cuatro etapas:
- De la reacción a la observación: Ante una crisis o un problema recurrente en casa, en el aula o en el espacio laboral, pause la respuesta automática. Pregúntese: ¿Qué patrón de comportamiento se ha estado repitiendo en el tiempo? ¿Qué hace que mi hijo haga recurrentemente esto? ¿Qué hacemos en el trabajo que puede estar provocando esto?
- Mapeo de retroalimentación: Identifique cómo sus propias acciones como padre o docente están contribuyendo involuntariamente al problema. La figura de autoridad define la forma en que se toman decisiones y los efectos de estas, por eso es importante revisar el modelo de liderazgo de los padres, el director, el docente o el jefe.
- Identificación del punto de apoyo: Busque la intervención más pequeña que genere el cambio más sostenible. A menudo, esto implica modificar una regla implícita, el uso del tiempo o la forma de escuchar. Las reglas existen para las personas y no las personas para las reglas.
- Evaluación de efectos secundarios: Antes de ejecutar una decisión, evalúe: ¿Qué efectos tendrá esta decisión al paso del tiempo? ¿Cuáles son los efectos que tendrá mi decisión en otros ámbitos de la vida? ¿Esta medida resuelve el problema hoy a costa de crear un problema mayor mañana?
Estos modelos aplican perfectamente en cualquier momento y ámbito de la vida, sin embargo, cobran mayor relevancia cuando se viven procesos de transición y cambio, pues el propio cambio genera crisis y nuevas necesidades.
Muchas escuelas reciben mañana a millones de niños y niñas, momento de transición, muchas familias llevan a sus hijos a una nueva escuela y muchos chiquitines van por primera vez a la escuela, momento de transición, es más, muchos maestros inician este ciclo en un nuevo plantel, también este es un momento de transición para ellos y para quienes los reciben como nuevos en la escuela.
Desde hace semanas muchas escuelas se preparan, muchos papás andan vueltos locos buscando la mejor mochila, el juego de geometría, los cuadernos. Muchos papás y maestros andan literalmente “Como pollos sin cabeza”
Estas enseñanzas de Peter Senge pueden ser de mucha utilidad en estos momentos y si me permiten queridos lectores, conviene hacer una pequeña tarjetita que nos sirva de guía cuando sintamos que el mundo se nos viene encima por urgencias o problemas. De verdad sirve.
Decidir bien el día de hoy nos ayudará a tener un mejor mañana, decidir tomando en cuenta los diferentes ámbitos de nuestra vida nos ayudará a tener una vida más equilibrada.
Decidir bien hoy, decidir con un enfoque sistémico, nos ayudara a tener una vida feliz, una mejor familia, una mejor escuela y una mejor sociedad.
Y bueno, como también aplica, lo que se siembra bien hoy… impacta en la eternidad.
Gracias por leerme, y mucho éxito a papás, maestros y alumnos en el arranque de este nuevo ciclo escolar, en especial a los que llegan como nuevos a una escuela ya sea como alumnos, como maestros o como papás
Nos vemos en la siguiente entrega, y si crees que le pueda ser de utilidad a alguien ayúdanos a compartir.




