Ciudad de México, 23 de octubre de 2026. —
Videos comprometedores, contratos cuestionados y una consejera presidenta en el ojo del huracán. Esta mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que pronunciarse.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo que no debe existir ninguna sospecha de corrupción en el Instituto Nacional Electoral, luego de ser cuestionada sobre los señalamientos relacionados con la consejera presidenta del organismo, Guadalupe Taddei Zavala, y su presunta relación con un contratista que también sería proveedor de la institución.
«Entre todas y todos tenemos que cuidar al Instituto Nacional Electoral. Deben hacerse las auditorías que se tengan que hacer, pero no debe haber ninguna sombra de corrupción», señaló.
La controversia escaló después de que medios de comunicación difundieran imágenes de Taddei en un evento social con Alfredo Hernández, señalado como proveedor del INE, y reportaran posibles vínculos entre empresas contratistas y antiguos colaboradores de la presidencia del instituto.
Representantes de partidos políticos exigieron explicaciones a la consejera presidenta por señalamientos de presuntas irregularidades en contrataciones y conflictos de interés. Taddei manifestó apertura al escrutinio y aseguró que entregará información a las autoridades fiscalizadoras.
La presidenta fue más allá de la simple exigencia de transparencia. Sheinbaum cuestionó las movilizaciones realizadas bajo la consigna «El INE no se toca», pues consideró que algunos de sus participantes defendían intereses propios. «Que no se les olvide de dónde vienen», sentenció.
Sheinbaum también señaló que la defensa de la institución debe distinguirse de las movilizaciones que se realizaron en años anteriores. «No se trata de eso», manifestó.
«Deben hacerse las auditorías que se tengan que hacer, pero no debe haber ninguna sombra de corrupción en ningún lado del país, y tampoco debe haberla en el Instituto Nacional Electoral«, puntualizó.
Ante la presión creciente, Guadalupe Taddei rechazó renunciar al INE tras las acusaciones por presuntos vínculos con proveedores, negó corrupción y acusó a partidos políticos de intentar desestabilizar al organismo electoral.
El escándalo llega en un momento especialmente delicado para el INE, que se prepara para organizar las elecciones federales de 2027. La exigencia de auditorías por parte de la propia presidenta de la República deja claro que el tema no quedará guardado en un cajón.





