Nueva York, Estados Unidos.
La Fiscalía de Estados Unidos presentó este jueves una nueva acusación contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a quienes señala de haber conspirado para cometer actos de tortura contra opositores políticos, militares y otras personas detenidas durante el gobierno venezolano.
La nueva imputación fue presentada ante un tribunal federal de Manhattan y agrega el cargo de conspiración para cometer tortura al proceso que ambos ya enfrentan por delitos relacionados con narcotráfico y narcoterrorismo.
De acuerdo con la acusación, los fiscales estadounidenses sostienen que Maduro habría supervisado un sistema de detenciones arbitrarias, violencia y tortura utilizado para reprimir a opositores y conservar el poder.
La Fiscalía atribuye a las autoridades venezolanas prácticas como golpizas, descargas eléctricas, asfixia y amenazas contra familiares de personas detenidas. La acusación también menciona a tres ciudadanos estadounidenses que, según los fiscales, habrían sido víctimas de tortura en Venezuela.
Los fiscales sostienen además que Flores habría colaborado con Maduro en el establecimiento y mantenimiento de ese sistema de represión. Estas afirmaciones forman parte de la acusación y deberán ser acreditadas durante el proceso judicial.
El nuevo expediente no solamente incorpora la acusación relacionada con tortura.
La Fiscalía también extendió a Cilia Flores el cargo de conspiración para cometer narcoterrorismo, que anteriormente estaba dirigido únicamente contra Maduro. Ambos enfrentan además acusaciones relacionadas con una conspiración para importar y distribuir cocaína hacia Estados Unidos.
Según Reuters, si fueran declarados culpables del nuevo cargo de conspiración para cometer tortura, enfrentarían una pena mínima obligatoria de 50 años de prisión.
Maduro y Flores fueron capturados por fuerzas estadounidenses en Caracas el 3 de enero de 2026 y posteriormente trasladados a Nueva York para enfrentar el proceso penal.
Ambos se han declarado no culpables de los cargos que ya enfrentaban. Sus abogados también han cuestionado la jurisdicción estadounidense y han argumentado que Maduro y Flores deberían contar con inmunidad relacionada con sus cargos públicos.
El nuevo cargo se conoció el mismo día en que la defensa de Cilia Flores solicitó que fuera liberada de prisión y trasladada a arresto domiciliario debido a problemas de salud.
El juez federal Alvin Hellerstein rechazó la solicitud. La Fiscalía había argumentado que Flores representa un riesgo elevado de fuga y un peligro para la sociedad si fuera puesta en libertad.
El juicio de Maduro y Flores por el caso federal está previsto para junio de 2027.
La nueva acusación representa una ampliación importante del proceso, aunque las imputaciones formuladas por la Fiscalía estadounidense no constituyen por sí mismas una declaración de culpabilidad. Será el tribunal el que determine la responsabilidad penal de los acusados.





