Ciudad de México, 24 de marzo de 2026
Tortugas muertas, manglares destruidos, pescadores sin sustento y una mancha negra que no para de crecer. El derrame de petróleo en el Golfo de México ya se extendió a lo largo de 630 kilómetros, desde Veracruz hasta Tabasco, dejando 51 sitios con presencia de chapopote, fauna y flora afectada, lo que configura un desastre ambiental con impacto en cientos de comunidades.
La presidenta Claudia Sheinbaum salió a deslindar a Pemex. En su conferencia mañanera, exculpó a Petróleos Mexicanos del derrame e informó que la Fiscalía General de la República investiga la responsabilidad penal de una empresa privada dueña de un barco. “Ya hay un delito penal en este caso”, afirmó la mandataria.
Sin embargo, también reconoció que algo ocurrió cerca de la refinería Olmeca de Dos Bocas, aunque calificó esa implicación como menor.
El daño que no espera
De acuerdo con monitoreos comunitarios, se han encontrado al menos 7 tortugas marinas, 2 delfines, 2 manatíes y 1 pelícano afectados por hidrocarburos, la mayoría sin vida. También se reportan daños en los manglares de la Laguna del Ostión y afectaciones a aves migratorias y nutrias en ríos afluentes.
Las acciones de limpieza se han concentrado en playas con vocación turística, mientras que áreas alejadas de poblados y ecosistemas sensibles permanecen sin atención. Se desconoce además el estado de los 125 arrecifes coralinos del corredor, de los que dependen aproximadamente 16 mil familias pesqueras.
La respuesta del gobierno
Sheinbaum instruyó al director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, trasladarse personalmente a la zona afectada para evaluar si se requieren más recursos para avanzar en la limpieza. Pemex informó que ha recuperado 549 metros cúbicos de hidrocarburo entre el 20 y el 22 de marzo, con el despliegue de 450 especialistas en contención. El gobierno reporta un avance de limpieza del 88%, cifra que organizaciones civiles cuestionan.
Existe una discrepancia entre las cifras oficiales y las de actores civiles: mientras el gobierno habla de afectaciones en 40 comunidades a lo largo de 230 kilómetros, organizaciones ambientalistas como Greenpeace y la Red Corredor Arrecifal estiman que la costa dañada alcanza los 630 kilómetros.
La pregunta que queda en el aire: ¿quién pagará los daños? Sheinbaum fue clara: la empresa responsable del barco tendrá que resarcir los daños ambientales. “Puede haber apoyo, pero la empresa tiene que resarcir evidentemente los daños”, advirtió. Hasta ahora, esa empresa no ha sido identificada públicamente.




