“La gramática: Llegué a las puertas de la gramática,
que son aquellas por donde se entra a las demás ciencias.”
(Cervantes: “Trabajos de Persiles y Segismunda, libro I, cap. V.)
Lic. Francisco Sunderland Álvarez
En los inicios de mi época como litigante, estaba en una oficina, en la Av. Baja California casi esquina con la Av. Insurgentes, en el entonces Distrito Federal, que me rentaba una Sra. Pardov.
Cierta tarde, llegó con su hijita, delgadita, que me hizo recordar al genio de la actuación y composición, don Joaquín Pardavé con aquella canción que tituló “Varita de Nardo”.
Entre paréntesis, deseo destacar que, entre sus obras destacan, como de las más conocidas: “Negra consentida”, “La Panchita”, “Pénjamo” y varias más.
Bueno, pues resulta que la señora le pide a su hijita que me recite “La Internacional”, que es un himno emblemático de la lucha obrera y, de corridito y sin tropiezo, se fue como hilo de media.
Cuando concluyó, no aplaudí pero si la felicité por la ilustración que me brindó y, de regreso a casa, seguía pensando en ese momento único que me tocó vivir y me cuestionaba, “¿cómo es posible que le enseñen a una niñita la letra de un himno para satisfacer el ego de los padres y no el Himno Nacional Mexicano?”
“Cosas veredes, Mío Cid”.
Así las cosas, no me extraña que se pretenda sustituir la gramática con caprichos de poder político, como dijera Vicente Fox: “niños y niñas” y, ahora, con la necedad con que se duplica a Cristina Fernández Vda. de Kirschner al decir: “presidenta”.
No somos pocas las personas que tuvimos la fortuna de estudiar y obtener cultura y saber bajo planes educativos excelentes en los que lo que se buscaba y se lograba, que supiéramos expresarnos y escribir con propiedad y corrección fuera de cualquier adoctrinamiento proveniente de ignorantes y falases soberbios que creen que los puestos públicos son los que otorgan la verdad del conocimiento.
Muchas personas, empezamos a tener contacto con el conocimiento desde nuestra más tierna infancia con las canciones de Francisco Gabilondo Soler, en particular con “La Marcha de las Letras”, en donde conocimos las vocales de nuestro idioma.
Luego la pre-primaria y primaria con sus respectivas materias: español, aritmética, lectura, historia, idiomas, caligrafía, deportes, civismo, geografía, disciplina y, todos los lunes, antes de iniciar las clases, escuchar y entonar el Himno Nacional Mexicano en posición de firmes.
En la secundaria, matemáticas, literatura, química, biología, dibujo, geografía, mecanografía, deportes, etc., y, en la preparatoria otro tanto de materias, como raíces greco-latinas, filosofía, ética, lógica, física, nuevamente biología, química, etc.
Y, de todo esto, ¿qué? Aprendí a conocer y a amar nuestra lengua, nuestra historia, nuestra cultura y, así, aprendí a hablar y escribir con corrección.
Ahora bien, en nuestra lengua, en nuestro idioma, existen los participios activos, como derivados de los tiempos verbales.
Así, el participio activo del verbo atacar, es “atacante”; el de salir, es “saliente”; el de cantar, es “cantante”; el de existir, es “es existente”. ¿Y el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, o sea, “el que es”.
Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le añade a éste, la terminación “ente”.
De aquí que, a quien preside, se le llama “presidente” y nunca (gramaticalmente hablando) “presidenta”, independientemente del género (para quien no sepa, es masculino o femenino) que se aplica para quien realiza la acción.
De manera análoga se dice “capilla ardiente”, y no “ardienta”; “estudiante”, y no “estudianta”; “independiente”, y no “independienta”; “paciente”, y no “pacienta”; “dirigente”, y no dirigenta”; “residente”, y no “residenta”.
Ahora, una pregunta más: nuestros políticos y muchos periodistas (de ambos géneros) no son “periodistos” sino “periodistas”, ¿qué los hace hacer mal uso de la lengua? ¿Motivos ideológicos o de ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Considero que ambos motivos.
Es decir, la ignorancia lleva a aplicar patrones ideológicos y, la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos, los hacen más ignorantes, a ellos y a sus seguidores o, como dijo López Obrador, a sus mascotas.
Esta no es ni será la primera o la última observación gramatical que se hace pública y esperemos que llegue, finalmente, a esa muchedumbre de ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”), aunque ocupen espacios de la administración pública.
Todo indica que con estos renglones se les ha aguado la fiesta a ese grupo de personas asociadas en defensa del género y que llegaron a firmar un manifiesto.
Y, bueno, algunos de los firmantes fueron “el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, entre otros, sobresalen el machisto y el marchisto.
Si esto lo difundes, con suerte puede llegar a alguna de las personas que se encuentran en el servicio público y que encuadran dentro del texto (solo a los que encuadren o les quede el saco), ya que no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO”, que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.
Universalmente les deseo, hoy y siempre, Salud, para que logremos nuestros objetivos en la vida. Fuerza, para que no nos desalentemos ante las adversidades y, Unión, para que no seamos divididos en nuestras convicciones. Permitida su reproducción parcial o total. La copia o distribución está autorizada. fsacomentarios@gmail.com



