En un giro inesperado dentro del escenario geopolítico internacional, Rusia habría propuesto volver a utilizar el dólar estadounidense como moneda de referencia en sus operaciones económicas, como parte de una amplia asociación económica con Estados Unidos y en el marco de un eventual acuerdo de paz en Ucrania.
La propuesta formaría parte de un planteamiento estratégico dirigido a la administración de Donald Trump, con el objetivo de reconstruir puentes económicos entre Moscú y Washington tras años de tensiones, sanciones y una política marcada por la desdolarización impulsada por el Kremlin.
Este posible regreso al dólar representaría un cambio profundo en la postura económica rusa, luego de que en los últimos años apostara por reducir su dependencia del sistema financiero estadounidense y fortalecer mecanismos alternativos junto a países del bloque BRICS. De concretarse, la iniciativa podría redefinir el equilibrio financiero global y modificar la dinámica de los mercados internacionales.
La propuesta no estaría aislada del contexto político y militar, ya que se vincula directamente con la búsqueda de una salida negociada al conflicto en Ucrania, utilizando incentivos económicos como una herramienta clave para avanzar hacia la estabilidad regional.
Aunque el planteamiento aún se encuentra en una etapa temprana y enfrenta múltiples obstáculos políticos, diplomáticos y económicos, el simple hecho de que Rusia contemple reintegrarse al sistema del dólar ha generado lecturas que apuntan a un reacomodo del orden económico internacional y a cuestionamientos sobre el futuro del bloque BRICS en su objetivo de construir un sistema financiero alternativo.




