Para vivir mejor.
Gabriel Espinoza Muñoz
Imagina que un día mueres y tienes la posibilidad de regresar. ¿Qué harías diferente? ¿Qué compondrías? ¿Cómo aprovecharías tu tiempo?
Es más, imagínate que supieras la fecha que vas a morir.
¿Seguirías viviendo igual? ¿En qué invertirías tu tiempo y tus recursos a partir de ahora?
Lo primero le paso a nuestro estimado Lazaro, si, a él, el hermano de Martha y María. Bueno luego les platico de su caso…
Ahora quiero hablarles de algo que hemos hecho con padres de familia, de una canción, y de cómo empata con el caso de Lázaro.
Hay canciones que no solo se escuchan, sino que se viven. Cuando la cantautora chilena Violeta Parra, en 1966,compuso «Gracias a la vida», que por cierto interpreta de una manera sublime Mercedes Sosa, nos entregó una letanía de gratitud que resuena profundamente en el corazón. «Gracias a la vida que me ha dado tanto…» no es solo una frase; es el reconocimiento de que somos administradores de una riqueza que no nos pertenece, son los talentos que nos ha sido confiados para dar fruto.
Para un padre de familia, esta gratitud es el punto de partida de toda educación. No podemos enseñar a nuestros hijos a construir un proyecto de vida si primero no les enseñamos a mirar con asombro y gratitud lo que ya poseen.
Sin embargo, la gratitud sin dirección es un sentimiento incompleto. Nuestros talentos no son trofeos para ser exhibidos, sino semillas que deben dar frutos de servicio a los demás y todo con un sentido claro, para que los talentos sean los rieles por donde nos acerquemos a nuestra realización.
Luego, cuando trabajamos con padres de familia, una parada obligada es ponerles a disposición algunos ejercicios de diagnóstico que les permite conocerse, primero ellos, y luego para que ellos le ayuden a sus hijos a conocerse y crecer.
Este es como un examen de conciencia para darse cuenta y de ahí partir en la construcción de un proyecto de vida.Construir a partir de ser conscientes de sus talentos, saberse valiosos y capaces.
Decimos que la vida es como la construcción de un gran edificio: Requiere cimientos profundos (espiritualidad), columnas firmes (salud y psicología), espacios de encuentro (relaciones y familia) y una fachada que sirva a la comunidad (profesión y servicio). Pero, sobre todo, requiere un examen constante de la obra para asegurar que no se desvíe del plano original. Somos los arquitectos de un proyecto que no termina en nosotros mismos, sino que se extiende a las generaciones que vienen, que impacta en los proyectos de nuestros hijos.
Las 9 Estaciones del Proyecto de Vida
A continuación, conoceremos una herramienta sencilla para que padres e hijos, en un ambiente de confianza, analicen su estado actual y tracen metas concretas hacía una vida virtuosa
1. Bienestar Físico: La envoltura del alma.
El cuerpo es la envoltura del alma en el peregrinar de la vida. Si el vehículo falla el viaje se interrumpe y puede acabar anticipadamente.
¿Como ando de salud?
¿Voy a checarme de manera periódica?
¿Hago ejercicio?
¿Cuido mi alimentación?
2. Bienestar Espiritual: La Brújula y el camino.
¿Acudo a actividades religiosas?
¿Vivo mi religión? (la que cada uno tenga)
¿Acerco a mi familia a una vida espiritual?
3. Bienestar Psicológico: La Paz del Corazón
¿Vivo estresado?
¿Busco ayuda cuando siento que lo requiero?
¿Los ambientes que frecuento me ayudan a tener tranquilidad?
4. Bienestar Relacional: El Tejido de la Comunidad
¿Me reúno con personas que me ayudan a crecer
¿Cuido mis amistades?
¿Los ambientes que frecuento me ayudan a crecer?
5. Bienestar Profesional y Académico: El Cultivo de los Talentos
¿Identifico aspectos que debo mejorar para seguir creciendo?
¿Me sigo preparando?
¿Busco oportunidades para aprender cosas nuevas?
6. Bienestar en el Servicio: La Huella del Bien
¿Soy sensible a las necesidades de las personas que me rodean?
¿Participo en actividades de ayuda en mi comunidad?
¿Hago alianzas para ayudar personas con necesidad?
¿Comparto con los demás lo que tengo?
¿Reservo recursos para ayudar a los demás?
7. Bienestar Económico: La Administración de la Providencia
¿Administro responsablemente lo que gano?
¿Ahorro?
¿Busco oportunidades para mejorar mis ingresos?
¿Lo que ganó es fruto de una actividad ética?
8. Bienestar Familiar: La Iglesia Doméstica
¿Planeo el desarrollo de la familia?
¿Conozco a cada integrante y sus proyectos?
¿Identifico y atiendo posibles problemas familiares?
¿Nos ayudamos como familia para crecer juntos y cada uno como persona?
9. Descanso y esparcimiento: Afilar la sierra
¿Descanso lo suficiente?
¿Planeo los momentos de descanso?
¿Nos divertimos en familia?
¿Sé que le gusta hacer a cada integrante cuando descansa?
¿Ayudo a los demás para que puedan descansar?
Dese la oportunidad de hacer este pequeño ejercicio y verá que se ira dando cuenta donde trae puesta su atención.
Ahora revise como usa su tiempo y sus recursos, asígnele un porcentaje a cada uno de los 9 aspectos dando una suma 100, y ahora se dará cuenta realmente a que se dedica en su día a día y donde trae su foco, recuerde que “donde tiene su tesoro ahí tiene puesto su corazón”
Uff, creo que empieza a encontrar cosas interesantes.
Hemos dicho que los padres somos los faros que guiamos el desarrollo de los hijos, y para poder ayudar a tus hijos es conveniente que primero los padres recorran el camino, así serán más eficaces en ese ejercicio de ser Sherpas. La mejor herramienta que pueden dar a sus hijos no es una cuenta bancaria o un apellido, sino el hábito de reflexionar todos los días para que sepan tomar las mejores decisiones y que mejor que comenzar hoy este proceso de reflexión y definición de acciones hacia una vida virtuosa.
Recordemos que nuestra familia es una comunidad en constante crecimiento y como dice Mercedes Sosa, «El canto de ustedes que es mi propio canto y el canto de todos que es mi propio canto». Ahí es donde cada día tenemos una nueva oportunidad de resurgir juntos pues por naturaleza todos somos imperfectos pero perfectibles. Digamos que somos como Lázaro, todos tenemos una nueva oportunidad de vida cada mañana, bueno, mientras tenemos vida porque además nunca sabemos cuando se acaba el viaje.
¿Y ahora porque les hablo de este tema?
Pues porque vienen días de descanso y es una excelente oportunidad de dos cosas:
Si llegamos a los periodos de vacaciones y vemos que en casa cada uno anda por su lado, si los hijos solo se levantan tarde y no tienen nada que hacer, entonces tal vez este ejercicio te pueda ayudar, primero para darte cuenta y agradecer por todo lo valioso que te fue dado, valorar y agradecer tus talentos y los de tu familia. Y también te puede servir para aprovechar estos días y relanzar tu vida familiar; platicar, acordar y regresar a las actividades cotidianas más fuertes como familia. Bueno y claro, descansar, que siempre hace falta.
Por cierto, esa canción es la superfavorita de Mima
Nos vemos en la próxima entrega y si crees que a alguien le puede ser de utilidad compártelo




