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domingo, abril 21, 2024
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Defectos de carácter

Por Felipe Canchola González

 

-Cambiaste mucho. No eres el mismo Salvador con el platiqué en la Plaza Cibeles de Irapuato, hace algunos meses. Físicamente estás igual, pero hay algo diferente en tu interior que se te asoma en la mirada, en tus palabras. Hay algo en ti que me dice que no eres el mismo. Mi intuición me lo avisa.

-Es que ya no soy el mismo que conociste desde cuando éramos niños. Ya no soy “la oveja negra” de mi familia; no soy el que veías tirado y borracho en la banqueta; en el pleito de cantina; en otras ciudades ocultándome, cuando andaba con una mujer, con otra y con otra… ya no soy el mismo, porque dejé de tomar, ya no bebo alcohol y estoy haciendo el Cuarto Paso.

-¿Cuál es el Cuarto Paso, Chava? Le pregunto intrigado a mi paisano y amigo, al encontrarlo meditabundo y con el semblante de alguien que está volviendo a vivir. Estaba una banca de la Plaza Principal de Abasolo, a donde regresé este fin de semana para recordar los recorridos de mi niñez y pubertad

-Estoy ya en Alcohólicos Anónimos y ahí me hablaron del Programa de los Doce Pasos para recuperar mi sano juicio, pues mi vida se había vuelto ingobernable, vacía. Ahí me guiaron para descubrir que este método funciona, no sólo para dejar las adicciones, sino como una nueva forma de vida.

-Pero me dijiste de un Cuarto Paso…

-Sí, el Cuarto Paso me dice que “sin miedo, hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos”. En él, tuve qué revisar mis defectos de carácter que me arrastraron a perder la brújula de mi vida y convertirme en adicto a la bebida.

-¿Los defectos de carácter?

-Sí, los que nos enseñaron como “Pecados Capitales en el Catecismo del Padre Ripalda, cuando fuimos a la Doctrina en la Parroquia todos los que íbamos a hacer Primera Comunión. Tú también fuiste ¿Te acuerdas?

-Sí, pero ya no me acuerdo muy bien de todos ¿Tú sí?

-La Soberbia, la Avaricia, la Gula, la Lujuria, la Pereza, la Envidia y la Ira. A mí también se me olvidaron algunos, pero en este proceso de recuperación, los tuve qué repasar y profundizar más.

-¿Cómo podemos saber en qué consisten y cómo los nos los detectamos?

-Todos son simples “deseos desordenados” dentro de cada uno. El deseo desordenado o una estima de uno mismo, por encima de los demás;, mi sobrestima pues, es Orgullo, es SOBERBIA. Así también, el deseo desordenado por tener más placeres y posesiones que los demás, me lleva a la AVARICIA.

-¿Y la GULA?

-Más simple. El deseo desordenado por comer y beber.

-¡Síguele pues…!

-El deseo desordenado por el placer sexual es LUJURIA; la ENVIDIA es el deseo de desordenado de ser ý tener más de lo que tienen los demás. El de los corajudos que estallan con desagrado, antagonismo o agresión por un hecho real o aparente, por cualquier insignificancia, padecen de IRA.

¿Y las virtudes acaban con ellos?

-Sí. Solo cuando uno mismo reconoce que estos defectos de carácter aparecen en su conducta, en su vida cotidiana, ya sean con mayor o menor medida, y deben combatirse con las siete virtudes para llegar a un equilibrio emocional.

-¿Cómo se combaten?

-Aprendí, como te decía, que contra estos siete pecados capitales hay siete virtudes:

-¿Te acuerdas también de las virtudes?

-Sí. Contra SOBERBIA, HUMILDAD; contra AVARICIA, Largueza o GENEROSIDAD; contra GULA, TEMPLANZA, es decir, consumir solo lo necesario para satisfacer el hambre o la sed.

-¿y contra la LUJURIA?

-Pues la CASTIDAD, o si estás casado, la FIDELIDAD; contra PEREZA, DILIGENCIA o terapia ocupacional, estar haciendo algo útil para ti mismo o para los demás. Contra la ENVIDIA, la CARIDAD, es decir, amar a los demás, ser empático con ellos, ponerte en sus zapatos, comprenderlos y ayudarlos cuando necesitan.

-Pero eso es pura religión…

-¡Es moral! Y la moral tiene qué ver más con nuestro comportamiento con los demás, con los que te rodean, que con religiones, porque la religión –si tienes alguna- se refiere a tu relación con Dios, como quiera que lo concibas o le llames: Poder Superior, Jehová, Alá, Gran Arquitecto, Buda, Yahveh, etc.

-Con razón advertí que ya no eres el  mismo. El Cuarto Paso no solo sirve para superar las adicciones, sino para una nueva forma de vida, como dicen ustedes, “Sólo por hoy”, “Sólo durante estas 24 horas”.

Me despedí de mi amigo Chava y seguí caminando, pero ya no recordando los viejos años mi niñez, sino entrando a mi universo interior y el significado de mi vida, que sigue avanzando con algo tan simple: Paso a paso, escalón por escalón, día tras día, “Solo por hoy”, solo por “24 horas”.

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