Hermosillo, Sonora —
El caso de los llamados “sueros vitaminados” en Sonora ha generado preocupación a nivel nacional, luego de que autoridades confirmaran que el médico involucrado contaba con registro profesional y la clínica operaba con autorización, lo que ha encendido las alertas sobre las prácticas internas del establecimiento.
De acuerdo con el titular de Salud, David Kershenobich, las investigaciones apuntan a que el problema no radicaría en la legalidad del lugar, sino en posibles irregularidades en los procedimientos y contenidos de los tratamientos aplicados.
Entre las principales líneas de investigación se encuentran:
- Posible contaminación bacteriana (sepsis)
- Presencia de sustancias no identificadas en los sueros
- Aplicación de tratamientos fuera de condiciones adecuadas, incluso en domicilios
El caso ha dejado hasta el momento un saldo alarmante de 10 personas afectadas y 6 fallecimientos, con pacientes que presentaron una evolución rápida y complicaciones graves tras la administración de estos productos.
Las muestras ya están siendo analizadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y laboratorios especializados, con el objetivo de determinar con precisión qué originó esta situación.
Este hecho ha puesto sobre la mesa una advertencia clave: que un establecimiento cuente con permisos no garantiza prácticas seguras, ya que factores como la supervisión, los protocolos médicos y la calidad de las sustancias utilizadas son determinantes para la seguridad de los pacientes.




