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miércoles, julio 17, 2024
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“Bullying Oficial”

“El odio es la venganza de un cobarde intimidado.” George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

Lic. Francisco Sunderland Álvarez

La palabra “bullying” no se encuentra en el Diccionario de la Real Academia Española, aunque su uso como expresión cotidiana es un anglicismo que significa el hecho de agredir, molestar, intimidar o fastidiar a otra u otras personas por el solo hecho de demostrar debilidad por parte de quien padece la agresión o que se abusa de su paciencia y tolerancia.

Si bien la voz de “bullying” se ha referido originalmente a los espacios estudiantiles, hoy por hoy ha ampliado su acepción a todo el espectro social, sean personas físicas o morales, sea de algunos de los integrantes de los Poderes de la Unión, sin distinguir rangos, posiciones, sexo, edad, condición socio-económica, etc.

Para una muy disminuida población que cree ciegamente en las declaraciones oficiales, se pretende desviar la atención afirmándose que no es “correcto” hacerle “bullying” a las fuerzas de seguridad pública por la creciente inseguridad que se vive dentro del territorio de los Estados Unidos Mexicanos, pero eso sí, el titular del disminuido poder ejecutivo, hace bullying contra toda persona que no se pliega a sus caprichos, ideas, aspiraciones o que hace observaciones para bien de la población o de los pobres pero no rinde pleitesía a ese funcionario.

Ante eso, es preciso considerar, en estricta justicia, que así como dentro del conglomerado social hay personas pacificas, violentas, honestas, corruptas, culpables, inocentes, decentes, etc., etc., así también de entre los elementos de seguridad pública, hay una inmensa mayoría de personas devotas de su responsabilidad para custodiar y apoyar a la sociedad, al grado de poner su vida en peligro e, incluso, ofrendarla por los demás. Ciertamente, también hay otros que, a pesar de ser minoría, ven la forma de obtener, prepotentemente o por órdenes superiores, algún beneficio personal o de grupo al amparo del uniforme o placa así como la complicidad de otros semejantes a ellos.

De aquí que, el supuesto “bullying” que se ha pretendido endosarle a los cuerpos de seguridad pública deriva de un macro cínico porque casi la totalidad de la población nacional está consciente de que la grave inseguridad deriva de las altamente costosas decisiones populistas de los poderes legislativo y ejecutivo, a ciencia, paciencia e indolencia del poder judicial, notoriamente ignorantes de las consecuencias a que conducen tales decisiones traducidas en acciones u omisiones, “mayoritarias y populacheras” cuyas modificaciones constitucionales o legales han sido aprobadas y, a todas luces, han generado gravísimas consecuencias que afectan la seguridad de todo el cuerpo social de la República.

Es inevitable que tales modificaciones alcanzan, hoy por hoy a todos los poderes de la Unión y legislaturas de los Estados, pero esencialmente a la responsabilidad del poder ejecutivo al no haber ejercido su derecho de veto en los términos del inciso “D” del artículo 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, desde el momento mismo en que fueron sometidos a su consideración los proyectos modificatorios que se le presentaron o, simplemente, porque libró la orden de que a los proyectos no se les cambiara ni una coma.

No cabe duda que aún hay tiempo para deshacer esos mamotretos legislativos que tanto están dañando a la sociedad ya que la inseguridad no solo es altamente riesgosa físicamente sino aniquiladora jurídicamente.

Y cada vez adquiere más notoriedad la inseguridad jurídica cuando se ve el abuso, prepotencia, intimidación y, sobre todo, latrocinio, ejercido por la autoridad que hace alarde de actos de corrupción y de apoyo a la impunidad, llegando a extremos insólitos.
Resalta pues que, en realidad, el “bullying” no es contra los elementos de seguridad pública por parte de la población, como afirma el poder público, sino que es el que ciertamente ejerce el propio poder público contra la población.

Por cierto y a propósito de policías comprometidos, este domingo 26 de junio del 2022, a las 07:00 horas, fue asesinado el Cmdte. J. Reyes Méndez quien fue ascendiendo escalafón por escalafón y laborando para Seguridad Pública por 17 años y, a la semana de su nombramiento como comandante, decidió renunciar. Los motivos que lo orillaron a tal decisión, solo él y quien o quienes hablaron con él, lo saben.

O ustedes, apreciables lectores, ¿cómo lo aprecian?
Universalmente les deseo, hoy y siempre, Salud, para que logremos nuestros objetivos en la vida. Fuerza, para que no nos desalentemos ante las adversidades y, Unión, para que no seamos divididos en nuestras convicciones. Prohibida su reproducción parcial o total. La copia o distribución no autorizada de este artículo y, en su caso, su correspondiente imagen, infringe los derechos de autor.

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