Pekín, China, 21 de octubre de 2026.
China busca que la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) incluya en sus debates los aranceles y las restricciones comerciales que afectan a sus tecnologías limpias, al considerar que las medidas proteccionistas dificultan los esfuerzos internacionales para combatir el cambio climático.
La propuesta fue planteada por Li Gao, viceministro de Ecología y Medio Ambiente de China y jefe de la delegación del país ante la cumbre, quien sostuvo que las negociaciones deben abordar tanto la reducción de emisiones como las barreras que limitan la circulación internacional de tecnologías de bajas emisiones.
El planteamiento de Pekín se produce en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, que han impuesto aranceles o restricciones a determinados productos chinos, incluidos vehículos eléctricos y componentes de energía solar.
China es uno de los principales productores mundiales de paneles solares, aerogeneradores, baterías y automóviles eléctricos. Sin embargo, varios países han expresado preocupación por el impacto de la competencia china en sus industrias nacionales y han aplicado medidas comerciales para proteger sus mercados.
Li Gao pidió debatir cómo garantizar una mayor circulación de tecnologías verdes y advirtió que el unilateralismo y el proteccionismo pueden obstaculizar los esfuerzos colectivos contra el calentamiento global.
Además de las restricciones comerciales, China busca que la COP31 avance en los compromisos de financiación climática para los países en desarrollo. Entre los objetivos señalados figura establecer una hoja de ruta para movilizar 300 mil millones de dólares anuales hacia 2035.
El representante chino también pidió que la presidencia de la conferencia escuche las distintas posiciones y busque acuerdos respaldados por el mayor número posible de países.
La COP31 está programada del 9 al 20 de noviembre de 2026 en Antalya, Turquía. La reunión congregará a gobiernos y representantes internacionales para negociar medidas relacionadas con la reducción de emisiones, la adaptación climática y el financiamiento necesario para afrontar sus efectos.
La propuesta china abre un nuevo frente de discusión entre política comercial y acción climática. No obstante, la inclusión de sus demandas y la posibilidad de alcanzar acuerdos dependerán de las negociaciones entre los países participantes.






