Bombay, India, 20 de octubre de 2026.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que el presidente Donald Trump está “frustrado y enojado” por las acusaciones del Gobierno de Ucrania sobre una supuesta restricción deliberada del apoyo estadounidense, particularmente en el intercambio de inteligencia militar.
Durante declaraciones a la prensa en Bombay, Rubio negó que Trump haya ordenado suspender el intercambio de información de inteligencia con las fuerzas ucranianas. Sostuvo que el mandatario rechaza que se le responsabilice por decisiones que, según Washington, no corresponden a una política destinada a perjudicar a Kiev.
“Está frustrado porque no le gusta que lo culpen por cosas que no son ciertas”, explicó Rubio, quien también señaló que Trump está molesto por la falta de avances en las negociaciones para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha manifestado su preocupación por las dificultades para recibir información anticipada sobre ataques rusos y por los retrasos en la entrega de misiles interceptores destinados a los sistemas de defensa aérea Patriot.
Estos equipos son fundamentales para proteger ciudades e infraestructura ucraniana frente a misiles balísticos rusos.
Rubio reconoció que algunas entregas de interceptores podrían estar pendientes de autorizaciones y revisiones relacionadas con las necesidades militares estadounidenses y la disponibilidad de armamento. Sin embargo, negó que exista una orden política para dejar desprotegida a Ucrania.
El funcionario agregó que Washington también está revisando un posible problema técnico relacionado con el procesamiento de información sobre ataques recientes.
El secretario de Estado confirmó que sostuvo una llamada telefónica de aproximadamente 45 minutos con Zelenski para abordar las diferencias entre ambos gobiernos.
Rubio reiteró que la administración Trump busca una salida negociada al conflicto y considera necesario que Rusia y Ucrania alcancen un acuerdo. También reconoció que existen desacuerdos relacionados con los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas y sus repercusiones económicas.
Las declaraciones reflejan las tensiones entre Washington y Kiev mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para detener la guerra, que ha provocado miles de muertes y graves daños a la infraestructura ucraniana.
Las diferencias sobre inteligencia, armamento y estrategia militar han generado cuestionamientos sobre el alcance del respaldo estadounidense a Ucrania.
Mientras Zelenski insiste en la necesidad de contar con los recursos para defender a su país de los ataques rusos, la administración Trump sostiene que debe equilibrar las solicitudes de sus aliados con sus propias necesidades de defensa y mantener la presión para alcanzar un acuerdo.
Por ahora, Rubio niega que exista una instrucción deliberada para interrumpir la cooperación de inteligencia, aunque persisten las discrepancias públicas entre ambos gobiernos sobre la disponibilidad y continuidad del apoyo militar.






