Irapuato, Gto., 28 de septiembre del 2026
El obispo de la Diócesis de Irapuato, Monseñor Enrique Díaz Díaz, expresó su preocupación por los hechos de violencia e inseguridad registrados recientemente en el municipio y la región, y llamó a la sociedad a no permitir que estos acontecimientos se conviertan en parte de la vida cotidiana.
El religioso señaló que cada vida perdida representa un dolor para la comunidad y recordó a las víctimas de los hechos violentos registrados en días recientes.
Durante sus declaraciones, Díaz Díaz hizo referencia a Carla Margarita Pérez Jiménez, estudiante de medicina originaria de Irapuato, quien fue asesinada en Zapopan, Jalisco, y cuyo caso fue recordado durante una reciente marcha juvenil en el municipio.
“Nos duele, nos pone triste. Ayer, en nuestra marcha juvenil, se recordaba con dolor a Carla, la estudiante que mataron en Zapopan”, expresó el obispo, al señalar que los jóvenes también han manifestado su preocupación ante las condiciones de inseguridad.
Asimismo, lamentó el asesinato de cuatro policías ocurrido recientemente, al considerar que la pérdida de cada elemento afecta tanto a sus familias como al conjunto de la sociedad.
Ante este panorama, el obispo pidió evitar la indiferencia y el pesimismo frente a la violencia, y exhortó a la población a mantener la disposición para participar en acciones que contribuyan a mejorar las condiciones de la comunidad.
“Ojalá no bajáramos los brazos, ojalá siguiéramos luchando y ojalá no llegáramos al pesimismo de decir: nada se puede hacer”, manifestó.
Díaz Díaz sostuvo que, desde la perspectiva de la fe, la pérdida de una vida no debe pasar desapercibida y representa un llamado a la conciencia colectiva para no normalizar la violencia.





