París, 10 de septiembre de 2026 (AFP)
El pasado agosto fue el mes más caluroso jamás registrado en el planeta, con las temperaturas oceánicas también alcanzando niveles sin precedentes, informó este jueves el monitor climático europeo Copernicus.
Según el Servicio Copernicus de Cambio Climático, cuyas observaciones se remontan a 1940, la temperatura promedio del aire en agosto de 2026 alcanzó los 16.96°C, superando en 0.01°C el récord mensual previo, establecido en julio de 2023. Aunque el margen es mínimo, el dato confirma una tendencia sostenida de calentamiento global.
Las temperaturas de las superficies marinas también alcanzaron un máximo diario mundial, prolongando una racha de tres meses de calor sin precedentes en los océanos del planeta. Más del 90% del exceso de calor atrapado por las emisiones de gases de efecto invernadero fue absorbido por los mares, a un costo severo para la vida marina, los arrecifes y las comunidades costeras. Las marcas de calor se registraron en cuencas como el Atlántico, el Mediterráneo y el Pacífico tropical, donde el fenómeno El Niño más intenso de la era moderna gana fuerza rápidamente.
Samantha Burgess, del Centro Europeo para Previsiones Meteorológicas a Mediano Plazo, organismo a cargo de Copernicus, declaró a la AFP: «Los humanos probablemente no han visto temperaturas tan elevadas como las actuales, al menos en los últimos 100,000 años.» Aunque los registros directos de Copernicus solo datan de 1940, otras evidencias históricas —como núcleos de hielo, anillos de árboles y esqueletos de coral— permiten a los científicos contextualizar el clima actual dentro de un marco temporal mucho más amplio.
Ante estos resultados, el jefe de clima de la Organización de las Naciones Unidas, Simon Stiell, advirtió que la tendencia continuará mientras no se abandonen los combustibles fósiles. «La evidencia es irrefutable: este es el precio en espiral de la adicción de la humanidad a los combustibles fósiles y de la crisis climática global que está alimentando», afirmó.
Copernicus señaló que agosto «marcó el final del verano más caluroso de Europa occidental», superando el récord de larga data establecido en 2003. El periodo comprendido entre junio y agosto se caracterizó por severas olas de calor consecutivas que provocaron el cierre de escuelas, secaron ríos y prepararon el terreno para incendios forestales devastadores. Un análisis de la AFP con datos de Copernicus determinó que unos 1,300 millones de personas en 52 países vivieron temperaturas récord durante ese trimestre, y se reportaron al menos 35 mil muertes adicionales asociadas directamente al calor en ocho países europeos.
Los científicos esperan que los récords sigan rompiéndose en los próximos meses, conforme este «super-El Niño» se acerque a su máxima intensidad hacia diciembre, lo que podría convertir a 2026 —y posiblemente a 2027— en los años más calurosos jamás observados.





