Octavio López
Irapuato, Gto., 15 de agosto del 2026
Eras pequeño y te criabas con tus cuatro hermanos que tenían que salir a ejercitarse no importa lo fría que fuera la madrugada, todo porque así lo quería tu padre, Jack Matthews, que había sido un boxeador profesional al cual le apodaban el “barbero” e increíblemente también le apodaban así por atender una barbería. Jack no veía tanta motivación en el tercer de sus hijos, pero tenia algo en particular que conservaba muy bien, su resistencia física. Tu progenitor con la esperanza de que serias ancho de hombros e imponente de puños, se llevaría la sorpresa de que tu habías nacido para ser un gran velocista y futbolista, solo así el mundo conocería a Stanley Matthews.
Nacido el 1 de febrero de 1915, en Stoke-on-Trent, Stanley se criaría con 3 hermanos, cada uno de ellos había adquirido el gusto por la actividad física, también venia de su padre el increíble Jack Matthews, un boxeador temible dentro de Inglaterra. Conforme iba creciendo Stanley, la actividad que realizara se hacia más exigente y más demandante, incluso obligado a seguir ejercitando en tablas gimnasticas. Pero por más exigencia que había dentro de el para que hiciera otras disciplinas, nada podría alejarlo de lo que se convertiría en su vida. Su padre incluso le compró unos zapatos para que se ejercitara, pero justo dos años despues todo el mundo se daría cuenta de que ese pequeño no había nacido para los golpes, si no para los balones.
Un jugador que se la pasaba inventando dribles en el campo, sofocaba a los defensas, tenia tal aceleración y frenado que parecía que venia con motor incluido. Durante dos meses Inglaterra se vería afectado por uno de los inviernos más duros del siglo XX, el país quedo sepultado bajo capas de nieves y hielo. Pero ni en esos días tan gélidos, Mattews se detendría, al contrario, sus movimientos y su técnica era un rayo de luz y calor donde la gente poco a poco estaba encontrando consuelo.
Cuando Stanley cumplió 12 años, su padre le advirtió que, si no era llamado para jugar en la selección menor, no iba autorizar que siguiera jugando. Stanley trabajo más de lo normal, tanto en la cancha como fuera de, incluso logro trabajar mas que antes, más que lo normal, se exigía sin descanso, batallaba día con día para conseguir más que el deseo de su padre, conseguir su sueño.
Meses más tarde recibiría la noticia por la cual estaba trabajando tanto, estaba convocado, había conseguido jugar en la selección menor, aunque aun tendría que seguir trabajando, en las mañanas ayudaba a su padre en la barbería y más tarde funcionaria de albañil, hasta que el Stoke City le ofreció la oportunidad que estaba esperando, por nada más y nada menos que una libra esterlina a la semana, Stanley, limpiaría los zapatos de los mayores, prepararía el te y los fines de semana tendría el momento para poder jugar con el equipo infantil.
Al cumplir los 18 años, ya era a el a quien le limpiaban los zapatos, un niño que había sido subestimado por su familia y obligado a querer ser pugilista, ya seria titular con la selección mayor.
Balón de Oro en 1956, jugo al futbol profesional por 34 años, campeón de la FA con Blackpool FC en 1953 y condecorado por la reina Isabel II en 1965. Stanley Matthews al que llamaban “el Mago del Regate”, se volvía mejor con el paso de los años, como un buen vino, lo llego a dejar en claro tantas veces que su carrera radicaba en mucha disciplina, cuidar su alimentación y alejarse de los vicios, esto fue algo que en su época lo hizo ver como el primer gran futbolista de verdad profesional.
Respetado unánimemente o tal vez no, admirado o simplemente odiado, conservado o simplemente viejo, Stanley Mattews se encargo de demostrarle al mundo que la edad es solo un número, pero es solo un numero cuando tú haces hasta lo imposible por demostrarlo, un veterano galardonado como el primer balón de oro de la historia, fue tan veterano como genial y pese a lo que toda su familia esperaba, sin dar un solo puñetazo.





