Octavio López
Irapuato, Gto., 2 de agosto del 2026
En Viena se encuentra un cementerio bastante musical, a unos cuentos metros de la tumba de Beethoven y Schubert, se encuentran los restos de alguien que llevo cierta influencia de la música a un campo de futbol, que sus pies eran un instrumento y el balón era su composición, parecía que era un vals dentro del campo y doblegando defensas al golpe de la fila armónica, este fue, Matthias Sindelar.
Nacido un 10 de febrero de 1903 en Kozlov, un pueblo pequeño de Moravia en lo que el dio de hoy es la Republica Checa. De una familia humilde, su padre era albañil y su madre se dedicaba al hogar. Tuvo momentos difíciles a lo largo de su infancia, momentos que eran marcados por la pobreza y sobre todo las tensiones sociales que se definían en Europa Central a inicios del siglo XX.
Su familia se mudo a Viena, donde Matthias creció entre las fábricas, calles grises y niños que, así como el tenían el sueño de poder salir de los días tan rutinarios del barrio. Pero fue ahí conde las calles no tendrían crédito de lo que estaban viendo, un niño Sindi demasiado delgado comenzaría a realizar locuras con la pelota. En ese mismo siglo Freud desafiaba desde el pensamiento, Musil desde las letras y Klimt desde la pintura y Sindelar lo haría desde las canchas.
De esta manera surgió el Wunderteam, la selección maravilla con un gran dinamismo y una poderosa virtud que tenía a Matthias como protagonista, así como ya lo era en la época siento estelar en películas e inspirando a los poetas para escribir sobre él.
Llegaba el mundial de Italia en 1934, la selección de Austria era la favorita para quedarse con el mundial, pero un penoso arbitraje terminaría favoreciendo a la selección anfitriona y caerían eliminados en semifinales. Con la esperanza de poder llegar al siguiente mundial en 1938 nuevamente como favoritos, los Austriacos sentían que tenían esa corona pendiente pero la historia tendría algo tristemente preparado para ellos.
En marzo de 1938, la Alemania Nazi tomaba Austria y uno de sus más grandes sueños era tener a Matthias como su estrella. Un mes después se disputaría un partido de reconciliación, la ultima vez en la que austriacos y alemanes serían rivales, todo estaba acordado para que fuera un empate, pero Sindelar decidió otra cosa, haciendo ganar a su país con todo y festejo desafiante ante el palco nazi. Momento que cambiaria su trayectoria por completo.
A raíz de ese momento se declararía lesionado sin acudir nunca al llamado alemán, por más que la Gestapo lo presiono.
Apodado “El Hombre de Papel” y el “Mozart del Futbol” por su delgada figura y su capacidad de deslizarse entre los defensores lo hacían ver imparable, era una cosa tan fina verlo jugar, tan delicado y tan preciso que lo veían como un artista y musico del futbol.
Pero lamentablemente a principios de 1939 fue encontrado sin vida junto a su esposa Camilla Castagnola, la aparente causa oficial fue una intoxicación por monóxido de carbono, debido a una chimenea defectuosa. ¿Se suicido por el acoso de las autoridades?, ¿Asesinato?, ¿Accidente? Lo que sea que haya sido fue algo que genero muchas dudas y señalaban que podría haber sido un posible asesinato orquestado.
Pero el que terminaba perdiendo más era el futbol, se quedaba sin su Mozart, se quedaba sin su artista probablemente debido a los problemas sociales y políticos. Con un funeral al cual asistieron más de 20,000 personas, Matthias Sindelar fue un jugador que, aunque se le impusieran las cosas, el seria capaz de ignorarlas y hacer lo que más disfrutaba, que por más que le impusieran la realidad, todo podía hacerlo diferente e incluso podía ser un artista dentro del campo.





