Andrés Ortiz
Abasolo, Gto., 11 de mayo del 2026. –
Entre sombreros, artículos de piel, tequila, artesanías y decenas de pequeños negocios instalados en un colorido espacio del Varal de Cabrera, el empresario José Luis Solórzano abrió las puertas de la preinauguración de Plaza San Francisco, un proyecto que apuesta por convertir a productores y artesanos guanajuatenses en vendedores globales.
El empresario originario de esta comunidad de Abasolo aseguró que el objetivo principal del proyecto no es únicamente comercial, sino abrir oportunidades reales para artesanos y pequeños productores, quienes durante años han dependido de intermediarios o ventas limitadas.
“Estamos pensando primero en los artesanos y en los pequeños productores”, señaló Solórzano durante una entrevista realizada en el lugar, donde explicó que la plaza también busca impulsar a sectores golpeados económicamente, como el de los agaveros.
Como parte central del proyecto, presentó la plataforma digital Aylesva.com, un sitio que funcionará como escaparate internacional para productos mexicanos y que permitirá a cada productor contar con su propia página personalizada para vender directamente.
“Desde un lapicero hasta un automóvil”, resumió el empresario al explicar el alcance de la plataforma.
Solórzano afirmó que el sistema busca eliminar intermediarios y conectar directamente al productor con compradores nacionales e internacionales. Según explicó, ya cuentan con experiencia en exportación y ventas en países como Japón, Alemania y Australia, además de una red de millones de contactos comerciales.
Pero más allá del comercio, el proyecto también pretende humanizar las historias detrás de cada producto.
El empresario adelantó que cada artesano tendrá que grabar un pequeño video contando quién es, cómo aprendió su oficio y desde cuándo trabaja en él, con la intención de que los consumidores conozcan el origen real de las piezas que adquieren.
“Queremos ser el puente entre el consumidor y el productor”, expresó.
Durante la entrevista, Solórzano recordó su historia migrante y aseguró que buena parte de este proyecto nace de las dificultades que vivió tras salir de México hace casi cinco décadas.
“Duré siete meses para llegar a la frontera y sé lo que se sufre”, relató, además de recordar levemente su pasado que lo llevó al génesis de su incursión en los negocios para sus paisanos.
Esa experiencia, dijo, también le permitió observar cómo muchos artesanos pasan décadas trabajando sin lograr crecimiento económico, situación que ahora busca combatir mediante herramientas digitales, promoción y acompañamiento comercial.
Además de la venta de productos, Plaza San Francisco contempla una estrategia turística para detonar la economía local. Solórzano reveló que ya existen conversaciones con el gobierno municipal de Abasolo para desarrollar rutas turísticas que beneficien no solo a la plaza, sino también a restaurantes, comercios y otros puntos de interés de la región.
La inauguración formal del complejo está prevista para septiembre; sin embargo, actualmente opera en etapa de preapertura y ya recibe visitantes.
El empresario también adelantó que la plataforma integrará un esquema de apoyo social mediante fundaciones, a las cuales se destinará un porcentaje de cada venta realizada.
El proyecto contempla respaldar causas como atención a huérfanos, madres solteras, adultos mayores y personas con discapacidad, aunque aclaró que cada organización será previamente evaluada.
“Queremos asegurarnos de que realmente se beneficie a las personas”, sostuvo.
José Luis Solórzano ha sido reconocido previamente por labores sociales y trabajo comunitario, incluyendo la Medalla Eduardo Neri, uno de los reconocimientos otorgados a ciudadanos destacados por su labor social y humanitaria.






