Andrés Ortiz
Irapuato, Gto., 02 de abril del 2026. –
En medio de un ambiente de fe y tradición, este Jueves Santo dio inicio la conmemoración central de la Semana Santa en Irapuato, con celebraciones litúrgicas encabezadas por el obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, en la Catedral de la Inmaculada Concepción, ubicada en la Plaza Miguel Hidalgo.
Desde las 10:00 de la mañana, el obispo presidió la Misa de la Cena del Señor, una de las ceremonias más significativas para la Iglesia católica, en la que se recuerda la Última Cena de Jesucristo con sus discípulos. Durante la celebración, se llevó a cabo el tradicional rito del lavatorio de los pies, símbolo de humildad y servicio, en el que participaron fieles y seminaristas, entre ellos jóvenes del Seminario Diocesano Emaús.
Esta ceremonia marca el inicio del Triduo Pascual, el periodo más importante del calendario litúrgico, y reúne a cientos de creyentes que acuden a renovar su fe y participar en los actos religiosos.
A lo largo del día y la noche, familias irapuatenses y visitantes realizan la tradicional Visita de los Siete Templos, un recorrido que simboliza el acompañamiento a Jesús en su camino previo a la crucifixión y que encuentra en Irapuato un escenario ideal por su riqueza arquitectónica y cercanía entre recintos.
El municipio se posiciona como una opción atractiva para vivir esta tradición, ya que cuenta con templos de estilo barroco, piezas de arte sacro y espacios de profundo arraigo religioso, todos ubicados en el corazón de la ciudad.
El recorrido puede iniciar en el Templo de Nuestra Señora de la Misericordia, mejor conocido como el Hospitalito, considerado el más antiguo de la ciudad, construido en el siglo XVI por indígenas tarascos bajo órdenes de Vasco de Quiroga, y que destaca por su fachada barroca tallada en piedra.
A unos pasos, cruzando la Plaza de los Fundadores, se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, donde se resguarda a la patrona del municipio. Durante estos días, la imagen es descendida de su altar y los fieles pasan bajo su manto negro como señal de duelo, en una tradición conocida como “darle el pésame a la Virgen”.
El recorrido continúa hacia el Jardín Principal, donde se ubican dos templos franciscanos: el Templo del Convento, dedicado a San Francisco de Asís y construido a finales del siglo XVIII, y el Templo de San Buenaventura, conocido como la Tercera Orden, cuya edificación inició en 1772.
Posteriormente, en la Plazuela del Centro, se encuentran el Templo de San José, uno de los más antiguos de la ciudad, y la Catedral de la Inmaculada Concepción, que desde 2004 ostenta este título tras ser elevada por el Papa Juan Pablo II, dejando atrás su denominación como Parroquia del Centro.
Para completar el recorrido, los fieles pueden elegir entre dos opciones: el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado en la avenida Revolución, reconocido por su interior decorado con hoja de oro; o el Templo de San Francisco de Paula, conocido como “San Francisquito”, una pequeña pero emblemática iglesia con más de 200 años de historia.
La jornada se desarrolló en un ambiente de respeto, recogimiento y orden, con una muy importante afluencia de personas que recorren calles, plazas y templos, manteniendo viva una tradición que forma parte de la identidad cultural y espiritual de Irapuato.



