Ciudad de México., 14 de enero del 2026. –
Gerardo Fernández Noroña develó el retrato que lo inmortaliza en la galería de expresidentes de la Mesa Directiva del Senado, cargo que ocupó durante el primer año de la actual legislatura. Para la ceremonia, realizada en la antigua sede del recinto, el senador apareció con corbata y dejó claro que, pese a las críticas, seguirá viajando.
En tono de balance personal, Noroña reconoció que nunca imaginó llegar al Senado y mucho menos presidir la Mesa Directiva. Fiel a su estilo, al referirse a quienes lo antecedieron en el cargo habló de una “bola de malvivientes del PRI y el PAN”, cuyos retratos ahora comparte en la galería.
El senador recordó que su principal desafío fue sacar adelante la reforma judicial, en una sesión que tuvo que trasladarse a la antigua sede tras la irrupción de trabajadores del Poder Judicial, quienes —según su versión— tomaron la tribuna para sabotear el debate.
“Nos tomaron la tribuna, nos gritaban barbaridad y media”, relató. Dijo incluso que le informaron después que había sido insultado, aunque aseguró no haberse percatado en el momento.
Afirmó que durante esa jornada decidió contener el temperamento y concentrarse en el objetivo político. “Mi hígado pasó a segundo término. Era la patria la que exigía una tarea mayúscula”, sostuvo.
Ese episodio, agregó, le valió el reconocimiento del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, quien —según Noroña— comentó: “Noroña me tiene anonadado”, por la forma en que condujo la sesión.




