Andrés Ortiz
Irapuato, Gto., 13 de noviembre del 2025.
El desarrollo del Mercado de la Fresa, concebido como un espacio comercial clave para productores de frutilla en Irapuato, continúa sin operar y enfrenta múltiples retrasos, a pesar de que se han invertido al menos 24 millones de pesos hasta su última etapa de construcción.
El inmueble, compuesto por al menos 70 locales con servicios e infraestructura ya instalada, permanece detenido. En su momento, el ex secretario de Desarrollo Económico, Ramón Alfaro Gómez, declaró que la inactividad del mercado se debía a la falta de un carril de desaceleraciónsobre la carretera federal que da acceso al sitio, lo que impedía su apertura por motivos de seguridad vial.

El proyecto, anunciado hace más de siete años, ha acumulado signos de abandono: locales desocupados desde 2018, robos de tubería y cableado, además de actos de vandalismo. Hasta ahora, las autoridades estatales y municipales solo han confirmado el inicio de una “séptima etapa final” para concluir la obra, sin precisar fecha para su apertura.
Productores rechazaron el proyecto desde el inicio
Comerciantes y agricultores de fresa de Irapuato han señalado que la calidad de la fruta local se ha visto severamente afectada por las altas temperaturas, la falta de agua y la carencia de tecnología.
Sin embargo, en su momento muchos productores rechazaron el proyecto del mercado al considerarlo ajeno a sus necesidades y controlado por intereses particulares.
“La situación del mercado siempre fue que está monopolizado, está controlado por unos cuantos. Tampoco decimos que no nos darían un campito, pero si abriera el mercado podríamos pedir un lugar de manera más atenta”, expresó Vidal Delgado, productor y comerciante irapuatense.

La falta de tecnificación frena al campo fresero
La producción de fresa en estados como Michoacán o Jalisco ha superado la de Guanajuato gracias al uso de tecnologías más avanzadas. Productores locales explican que para instalar un sistema de macrotúnel —que protege y mejora el rendimiento del cultivo— se necesita invertir al menos un millón de pesos, cifra inalcanzable para muchos agricultores irapuatenses.
Vidal Delgado, quien se define como “el comerciante cien por ciento fresero” y tiene su puesto en la salida Irapuato–Abasolo, explicó que en las últimas cosechas la fresa madura cuando aún está pequeña, lo que ha disminuido la calidad y cantidad de la fruta hasta en un 80 por ciento.
“La fresa en vez de crecer en su máxima dimensión, madura muy chica. Como vendedor tenemos que comprar lo que hay, y como agricultor no nos conviene porque no hay rendimiento; la producción es muy baja por el calor y la escasez de agua”, comentó.
Poca organización y apoyos insuficientes
Vidal reconoció que en Guanajuato existen apoyos para las y los agricultores de fresa, pero son menores que los de otros estados. A esto se suma la falta de organización entre los propios productores y comerciantes, pues en muchas ocasiones no hay interés en invertir para mejorar el producto.
Ante esa situación, muchos optan por traer fresa de Michoacán, donde la tecnificación del riego y los procesos agrícolas han permitido mantener la calidad.
Como consecuencia, los precios han subido hasta 70 pesos por kilo, y aunque algunos lotes conservan buena calidad, la maduración irregular y las mermas en la producción son cada vez más frecuentes




